¡A mí Villaverde, no! (III)
Los recuerdos felices. Me ha pedido mi padre que recuerde los momentos felices en el barrio. Viví allí catorce años - de los cinco a los diecinueve- y supongo que por estadística tiene que haber, pero algo en mi memoria los ha encubierto. Tengo recuerdos agradables, como la sensación de moverme por un entorno muy conocido. Sabía el nombre de los tenderos del mercado: Emilio era el frutero, Manolo el pescadero, Mari la de la panadería… puedo aún recordar. Y recuerdo con mucho cariño el trato de la pollería Yolanda, a quienes saludé la última vez que fui. Mi recuerdo más cálido es el de estar toda mi familia en el bar Galicia, mis tíos en la barra, mis tías en las mesas, todo lleno de pipas y cañas de cerveza mientras mis primos y yo jugábamos en la calle. Entrando y saliendo del bar, con barra libre de Trinas o Cocacolas. Eso podría ser un buen recuerdo. Otro día divertido fue cuando mis bisabuelos querían deshacerse de un sofá, y lo bajaron a la calle para que lo recogieran ...


