Escucha,... quiero que nos miremos uno al otro... si
Es bonito no saber nada el uno del otro.
Si
Tú no tienes nombre y yo tampoco tengo nombre. No hay nombres. Aquí no tenemos nombre.
¿Estás loco?
Es posible que lo esté pero no quiero saber nada de ti. No quiero saber donde vives, ni de donde eres. No quiero saber absolutamente nada de nada. ¿Me has comprendido?
Me asustas.
Nada. Tú y yo nos encontraremos aquí sin saber nada de lo que nos ocurra fuera, ¿de acuerdo?
Pero, ¿por qué?
Pues porque…aquí no hace falta saber nombre, no es necesario. ¿No lo comprendes? Venimos a olvidar, a olvidar todas las cosas, absolutamente todas. Olvidaremos a las personas, lo que sabemos, todo lo que hemos hecho. Vamos a olvidar donde vivimos, olvidarlo todo.
Yo no podré, ¿tú si?
No lo se. ¿Tienes miedo?
No.
2 comentarios:
Y pasa lo que pasa, que la cagan. Porque para olvidar no puedes hacer cosas que sirven para crear recuerdos.
Que no, que la mejor compañía para olvidar es el vino. Si ya lo decía el gran Omar Khayyam es sus Rubbaiyat: "¿Porque vendes tú vino mercader? ¿Que pueden darte a cambio de tu vino? ¿Dinero? ¿Poder? ¿Pues no eres el dueño del mundo cuando tienes en tus manos una copa? ¿Riqueza? ¿Hay alguien más rico que tú, que en tu copa tienes oro, rubíes, perlas y sueños? ¿Amor? ¿No sientes arder la sangre en tus venas cuando la copa besa tus labios? ¿No son los besos del vino tan dulces como los más ardorosos de la hurí? Pues si todo lo tienes en el vino, dime mercader, ¿porque lo vendes?
Poeta, porque haciendo llegar a todos mi vino, doy poder, riquezas, sueños y amor; porque cuando estrechas en tus brazos a la amada me recuerdas; porque cuando quieres desear felicidad al amigo, levantas tu copa; porque Dios cuando bendijo el agua la trasformo en vino, y porque cuando bendijo el vino se trasformó en sangre... Si te ofrezco mi vino...
Poeta, no me llames mercader!!!"
El comentario merece una entrada suya.
Gracias, es brillante.
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