- To love somebody
19-may-2008
Whishes

Hoy me han llamado por teléfono de una tienda de Arte Ibérico (sí, jamones included xD) con galería propia también de arte contemporáneo. A ver si eso de que si se cierra una puerta un ente irreal llamado de diversas formas según donde hayas nacido te abre una ventana va a ser verdad... El sueldo es un 40% más, mas comisiones y con un poco de suerte no abrirá todo el sábado.
Para no caer en el cuento de la lechera, si no firmo no comentaré más al respecto.
18-may-2008
Vamos a las Vegas?
Las Vegas eran unos recreativos que estaban en Asturias.
Con lo que llovía en verano, en esos tiempos en que llovía en verano en el norte, casi vivíamos allí. Era el año 1995. Al cargo de este lugar, un pseudoantro (no llegaba a la categoría de antro entero) estaba un señor con ojos pequeños y gafas, con pinta de haber sido rockero de joven, llamado Minuto. Te ríes al principio, pero luego le llamas Minu con toda naturalidad. Estaba empeñado de que yo de mayor sería cantante de un grupo heavy. Hoy en día cuando me lo cruzo por el puerto me lo recuerda riéndose.
Le traíamos frito pidiéndo Nirvana , Offspring, Metallica... pero siempre era amable, y nunca nos gritó. Ni aún cuando cogí un "permanent" y fuí pintando muñecos en las pantallas de las máquinas de videojuegos una tras otra, y Minuto detrás de mí con un limpiacristales. Entonces me planteaba por qué no me hizo tragar el rotulador, o por qué no me detuvo, pero ahora, sé que no lo hizo porque éramos su única distracción. Y es que en el fondo le adorábamos. Fue el único que nos hubiera permitido subirnos cuatro a un helicópteco de niños, pagando un duro, y subirnos significa subirnos a la hélice, al morro, etc.
En los recreativos, nos pasábamos las horas jugando a la máquina de los Simpsons, al billar, pero sobre todo, por encima de todas las cosas, al futbolín. No de estos que hay por Madrid, sino de los que tienen tres defensas, el campo está curvo y los jugadores tienen dos pies, con los que retener la bola y "atrastrar". Y no, no jugaba con rosca :P. Años más tarde amigos de mi hermana se negarían a jugar conmigo para no perder contra una enana. (Enana que luego llamarían armario de tres cuerpos, ya que tenía más fuerza en los brazos que ellos por remar)
Allí, en los bancos de madera y en la pared al lado de las ventanas verdes, pintadas calaveras, los chicos que te gustaban, buf, creo que cada rincón de ese sitio era un pedazo de mi pasado, deprimente si lo observo ahora, pero también muy divertido.
Ahora alguno de esos chicos hasta hace planes de boda, incluso alguno parece un señor por la calle, Minuto tiene el pelo blanco y sólo le veo ya cuando va cerca del faro a pescar. Las Vegas son ahora un edificio de pisos. Y yo... a veces quiero ser esa gamberra que pintaba todo. Quiero estar con sudadera y chanclas con la toalla al hombro esperando a que deje de llover para ir a la playa, mientras le mangamos algún chupachups, llamados "porras" allí, porque claro, madrileña, también hay Kojac, y otras marcas...
Monumento a Peter Gulley, australiano que introdujo el surf en Tapia de Casariego (Asturias)
17-may-2008
Two beers or not two beers
Hamlet.- Ser o no ser: he aquí la gran duda.
¿Cuál es más noble? ¿Presentar el pecho
de la airada fortuna a las saetas,
o tomar armas contra un mar de azares
y acabar de una vez?... Morir... Dormirse...
Nada más, y escapar en sólo un sueño
a este dolor del alma, al choque eterno
que es la herencia del alma en esta vida.
¿Hay más que apetecer?... Morir... Dormirse...¡Dormir?!...
Tal vez soñar... Ahí está el daño.
porque ¿quién sabe los horribles sueños
que pueden azorar en el sepulcro
al infeliz que se abrió camino
de entre el tumulto y confusión del mundo?
A este recelo sólo, a este ¿quién sabe?,
debe su larga vida la desgracia;
si no, ¿quién tolerara los reveses
y las burlas del tiempo? ¿La injusticia
del opresor y el ceño del soberbio?
¿Las ansias de un amor menospreciado?
¿La dilación de la justicia?... ¿El tono
e insolente desdén de los validos?
¿Los desaires que el mérito paciente
tiene que devorar... cuando una daga,
siempre a su alcance, libertarle puede
y sacarlo del afán?... ¿Quién sufriría
sobre su cuello el peso que le agobia,
gimiendo y jadeando hora tras hora,
sin ver el fin, a no ser que el recelo
de hallar que no concluye en el sepulcro
la penosa jornada... que aún se extiende
a límites incógnitos, de donde
nadie volvió jamás... confunde al alma
y hace que sufra conocidos males
por no arrojarse a los que no conoce?
Esa voz interior, esa conciencia,
nos hace ser cobardes: ella roba
a la resolución el sonrosado
color nativo, haciéndola que cobre
la enferma palidez del miramiento;
y las empresas de más gloria y lustre,
al encontrarla, tuercen la corriente
y se evaporan en proyectos vanos.
Hamlet.